martes, 1 de septiembre de 2009

Es la tecnología estúpidos !


Por José María Trillo


Casi de un día para el otro pasó lo menos probable. Hace unos pocos meses se auguraba que el precio del petróleo estaría a fin del año 2008, en el orden de los 200 dólares el barril. No era la predicción de algún gurú advenedizo, sino de los más prestigiosos economistas. Para ellos también la soja y en general los productos agrícolas, tendrían, al menos dos años de precios altos.

Nadie ha dejado de comer ni de circular en auto. No ha habido una guerra de esas que todo lo trastoca. Pero gracias a Dios el hombre sigue pensando. Y fue uno de ellos el que un día, tal vez viendo una parva de pasto volar en redondo impulsada por el viento en medio de una tormenta, desarrolló la rueda. Nada cambió en lo inmediato hasta que la empezó a usar para transportar las piedras, propias de su edad, lo cual tampoco produjo una gran transformación a nivel comunitario. El cambio vino cuando el vecino advirtió que los 200 esclavos que tenía para transportar piedras, con esto de la rueda, pronto serían innecesarios y que con 20 podría tener los mismos resultados. Se apresuró entonces a vender 180 esclavos y rápidamente otros comprendieron porqué lo hacía y lo imitaron, con lo cual el precio de los esclavos bajó abruptamente y sobrevino la crisis. Bajó el precio de las piedras y aumentó la demanda porque ante esto todos querían tener casas más grandes y a pesar de la rueda o gracias a ella, se necesitaron de nuevo más esclavos y el precio de éstos volvió a subir y una nueva era de prosperidad llegó, en la que se producían muchas más piedras porque el transporte era más simple y más barato.

La rueda que giraba en los ejes de las carretas es la misma que, portadora de imanes, produce electricidad. Muchos siglos después que nuestro ancestro desarrollara sus primeras aplicaciones, sus descendientes le seguimos encontrando otras y todo indica que no son las últimas.

Cuando Fulton le ofrece a Napoleón Bonaparte su método para aplicar la caldera de vapor a la navegación, éste le respondió o le hizo responder: " Para que sirve que un barco navegue sin velas ? ". Debemos reconocer que el gran corso, a pesar de su incuestionable genio, no estuvo a la altura del vecino del inventor de la rueda. Inglaterra sacaría buen provecho de esta oferta, al punto que parece difícil determinar si su primacía naval durante el siglo XIX se la debe a Trafalgar o a Fulton.

Y el hombre sigue pensando. En nuestros días, la versión actual de ese vecino visionario del inventor de la rueda, no puede contener su excitación. El motivo son las nuevas tecnologías. Se pregunta, por ejemplo, sobre el futuro de los medios de transporte con una creciente cantidad de gente que realiza sus tareas en su casa, sentados frente a una computadora hiperconectada y se dice: esto es sólo el principio seguramente pronto no se van a necesitar tantos automóviles, tantos restoranes en el centro, tantos trenes suburbanos.

Vemos que el Senado de los EEUU, para rechazar una ayuda para la industria automotriz usa como un argumento sustentatorio, que esta medida sería como "subsidiar a una fábrica de máquinas de escribir". En realidad es igual, lo que tenga que pasar pasará con ayuda o sin ayuda, la diferencia es cúanto se perderá innecesariamente en el camino.

La percepción es que la progresiva aplicación y difusión de la tecnología, que ya está disponible, producirá cambios sustanciales en los hábitos de vida, con gran incidencia en la actividad económica. Es muy posible que muchas cosas que hoy se producen simplemente dejen de tener real utilidad y consecuentemente carezcan pronto de valor comercial o éste se vea considerablemente disminuido.

El desafío es grande, tan grande como el temor que produce en algunos verse frente a esta realidad. Hay que preservar el empleo! claman los políticos que se sienten arrasados por masas de desocupados. Hay que emitir todo el dinero que sea necesario! piden los financistas quebrados por invertir en casas, en lugar de haberlo hecho en aplicación de tecnología.

Es muy difícil gestionar los procesos de cambio porque son pocos los que ven las ventajas de lo que viene y muchos los que se inquietan por las pérdidas que sufren en lo inmediato.

Lo cierto es que la historia de la Civilización es la de los cambios y las transformaciones. En la Rusia de 1917 se sacralizaron valores que años después hicieron crisis y mostraron sus grandes falencias. Hoy vemos también las del capitalismo. Sin embargo no parecen ser esas falencias las que producen los cambios, sino el advenimiento de nuevas concepciones fundadas en disponibilidades tecnológicas
previamente desconocidas.

Hoy vamos camino a sacralizar la tecnología, a creer con fe ciega que allí está el camino de la abundancia y de la posesión de bienes con un mínimo esfuerzo. Cada vez, para más gente no hay duda que quienes antes tomen esta ruta más rápido llegaran al paraíso terrenal.

Hery Ford, nos da una buena pauta para no ser muy pesimista sobre el futuro del individuo frente al avance tecnológico, cuando responde a la pregunta que le formulan sobre cúanto debe ganar un obrero: "lo necesario para comprar un Ford" dijo. Es una razón para sostener que aunque al Ford lo fabriquen máquinas con poca o nula intervención del hombre, el rol del actual trabajador como consumidor, deberá seguir siendo preservado, inclusive si su tarea desaparece, de lo contrario no tendrá sentido fabricar auto o bien alguno.

Aristóteles, con percepción premonitoria, salteó el juicio moral de sobre la esclavitud afirmando que subsistiría hasta que el uso de la aguja del telar funcione sola. Progresivamente el hombre ha luchado contra el trabajo penoso y se ha ido liberando de tareas que, para la gran mayoría, hacían de su vida un verdadero infierno. Su arma ha sido y es su intelecto. Hoy estamos frente a lo que nos sentimos inclinados a creer que es la culminación de este proceso, sin embargo más parece un escalón en ese camino, lejos de ser el último.

A pesar de las vicisitudes culturales y de empleo, que han de requerir soluciones tan innovadoras como las causas que las producen, avanzaremos inexorablemente hacia un mundo digitalizado, informatizado y robotizado.

Como Nación hay un tren que nos está esperando al que todavía podemos subirnos, no será así por mucho tiempo y es difícil que cuando parta venga otro, pero todo indica que las comunidades con peso y poder en el futuro inmediato serán las que viajen en ese tren.

Claro que, seguramente, no todas serán ventajas. Habrá también grandes falencias que veremos recién dentro de unos años, cuando se produzca la próxima crisis y nuevos productos del ilimitado ingenio humano nos hagan creer que otro mundo distinto y aún mejor es posible.

domingo, 27 de abril de 2008

Tecnologías de la Información y la comunicación como elemento transformador de la metodología de trabajo en el Estado Nacional


Introducción

Cabe destacar que la temática que abordamos se inserta dentro del marco general del denominado Gobierno Electrónico, es decir la conversión de las actuales tareas, en un sistema de gestión, que no sólo digitalice los textos sino que incorpore nuevas formas para obtener los resultados buscados.

Para ello debe efectuarse un proceso de abstracción. Es decir partir del trámite o tarea existente e ir a su origen o razón de ser. Luego buscar alcanzar el mismo objetivo a través de los medios que ofrecen las nuevas tecnologías. No se trata de volcar a un medio digital aquello que hoy se escribe en papel, sino en aplicar una concepción que nos lleva a un ámbito diferente, donde las actuales tareas bien pueden ser sustituidas por sistemas que las simplifiquen sustancialmente.

El diseño y desarrollo de software en el ámbito de la Administración Pública debe llevarse a cabo prescindiendo de las actuales estructuras o metodologías de trabajo, esencialmente unidas al expediente papel o a sistemas informáticos que los han reemplazado copiando procedimientos previos, sin realizar ese proceso de síntesis o abstracción que resulta indispensable para aprovechar en toda su magnitud los aportes que hoy nos brindan los TIC.

Lo dicho nos lleva a elaborar varias premisas que deben ser el punto de partida de todo proyecto de esa naturaleza. La primera es que se trata de una tarea multidisciplinaria, en especial en la etapa del diseño que servirá de base al desarrollo del sistema. La segunda es que cuanto mayor sea el ámbito a reformar mejores resultados se han de obtener o si se quiere cuanto más universal sea la vocación del sistema mayor simplificación aportará.


Una tarea multidisciplinaria para dotar de contenido al software

Nada más inexacto que asignar a los ingenieros de sistemas la responsabilidad exclusiva del diseño de software, tan erróneo como pretender interferir en su proceso de desarrollo si no se cuenta con los conocimientos a apropiados. Una base de datos de historias clínicas de la población y su metodología de utilización, requiere en primer lugar de médicos que determinen con toda precisión los requerimientos, de juristas que den el marco legal y - por último - de desarrolladores que aporten las posibilidades que brinda la tecnología disponible a fin de hacer posible concretar el sistema.

Se trata en esa etapa de definir el contenido del sistema o sea su razón de ser. Esta es la faz sustancial del diseño que luego tomará forma través del medio elegido, porque las TIC no dejan de ser un medio, aún cuando sumamente sofisticado en relación a los que se han venido utilizando hasta la fecha. El libro ha difundido una enorme cantidad de conocimientos e información, como ningún elemento lo ha hecho antes en la historia de la humanidad. Sin embargo ha sido sólo un instrumento.

Consecuentemente la tarea de dar contenido a los sistemas es de carácter pluridisciplinario y cuanto mayor sea la formación y conocimiento de quienes encaran su diseño, mejores y más provechosos serán los resultados que se obtengan.

Cabe luego a los órganos políticos tomar las decisiones y éstos no deben pretender que sean los técnicos los que resuelvan ni esperar a que lo propuesto esté previamente probado en otros ámbitos, a fin de no correr los riesgos inherentes a la puesta en marcha todo aquello que innova y modifica sustancialmente los métodos en uso. Ello contribuye a dilatar la puesta su puesta en marcha, pero más importante aún, limita la posibilidad de desarrollar sistemas originales, entendiendo por tales aquellos que no cuentan con antecedentes probados en otros sitios, ya que la carencia de esas referencias hará más difícil su aprobación.

El actual desarrollo tecnológico hace necesario incorporar a los perfiles de formación que debe exigirse de quienes ejercen el gerenciamiento en el alto nivel del sector público los conocimientos necesarios para poder discernir sobre la conveniencia o no de encarar determinados proyectos informáticos.

Se trata de una nueva dimensión que emerge como sustancialmente simplificadora y como tal, dotada de los elementos necesarios para facilitar tanto el trabajo interno de la administración como el acceso de la población a trámites e informaciones, dentro de una dinámica que hará que sus ventajas sean cada vez más evidentes y también producirá una disminución de costos que liberará recursos públicos importantes.


Sistemas de vocación universal

Avanzar sobre lo existente, ir incorporando los aportes tecnológicos que se van produciendo y optimizar su aprovechamiento para el cumplimiento de los fines buscados, son algunos de los principios rectores que nos llevan a concluir sobre la conveniencia de desarrollar sistemas abarcativos que integren las diferentes actividades de la Administración Pública que debe tratar de coordinar, a través de los órganos específicos el diseño del software que ha de utilizar, de tal forma de contar con la posibilidad de disponer de sistemas interactivos que incluyan a todas las oficinas del Estado concernidas por la temática de la que se ocupan los mismos.

En este orden de ideas las ventajas de sistemas implementados “de arriba”, con una fuerte decisión política que los apoye se hace evidente. Reformas realizadas en el ámbito privado demuestran que las verdaderamente exitosas, como las del sector bancario y financiero son producto de políticas implementadas desde los niveles superiores que determinaron una rápida modificación de la metodología de trabajo y operativa.


Ámbitos de aplicación

Al carácter pluridisciplinario y a la vocación universal que debe estar presente en el diseño de sistemas debemos agregar otros dos elementos diferenciados que forman parte esencial de la tarea de la Administración Pública donde las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación pueden realizar aportes transformadores y simplificadores sustanciales.
El Estado gestiona y toma decisiones. Administra y gobierna para ello durante siglos se basó en tres elementos: hombres, papel, tinta. La era digital es a la actividad del Estado algo muy parecido a lo que fue la máquina a vapor a la Revolución Industrial.

Sin embargo las nuevas tecnologías no han suplantado, ni pareciera que fueran a hacerlo en el futuro inmediato, a la toma de decisión. Por cierto la facilitan y minimizan las posibilidades de error por falta de información, pero el cerebro humano confrontado al problema concreto sigue siendo el rector del rumbo político. Hecha esta salvedad veamos los aportes que las nuevas tecnologías brindan en estos dos ámbitos.


Las TIC y el proceso de toma de decisiones

El acceso a la información que existe en la actualidad es totalmente inédito y crea metodologías de trabajo que no guardan ninguna relación con las del pasado inmediato. No hay complicación alguna en obtenerla, algo más difícil es clasificarla y conservarla de tal manera de poder disponer de ella cuando se la requiera. La verdadera revolución en la materia viene a través de Internet y lo cierto es que ninguna cancillería puede desconocer una información que la concierna y que se encuentre en esta red global, porque ello la pondría en manifiesta desventaja, no ya frente a otros gobiernos sino frente a cualquier ciudadano informado.

El resguardo de la información y la posibilidad de acceder rápidamente a ella sólo es posible en la actualidad, cuando se cuenta con sistemas informatizados integrados a las fuentes que la producen, que tengan los mecanismos apropiados para lograr interrelacionar datos y elaborar informes con el mayor grado de actualización posible. Por ello contar con páginas interactivas que permitan ordenar y clasificar la información pública de la que se dispone es un instrumento de trabajo del que no puede prescindirse. La incorporación a este sistema de la mensajería contribuye a que el envío y la recepción de instrucciones mantenga una estrecha relación con la información que las determinan.

Fijarse como objetivo contar con un medio que integre el manejo de la información y que sea el instrumento para comunicar la toma de decisiones, además de permitir su archivo y la clasificación de toda actuación que se realice por su intermedio no es un plan excesivamente ambicioso con los medios de los actualmente se dispone.


Gestión

Distinto es el tema concreto de la gestión, que ocupa a buena parte de sus funcionarios y oficinas. Aquí las posibilidades que ofrecen las TIC, son aún mayores y en algunos supuestos resultan sustitutivas de las actuales prácticas administrativas.



Conclusión

El aprovechamiento de las Tecnologías de la Información y la Comunicación tanto para avalar la toma de decisiones como para transformar la metodología actual de gestión gubernamental es, en gran parte, una tarea pendiente cuya concreción es indispensable. Internet, adecuado resguardo y software simple y preferentemente libre, son los tres requisitos formales a los que no se debiera renunciar al encararla.

Internet es, en estos momentos, el medio apropiado para montar un sistema integral de gestión estatal. Es posible que en los próximos años aparezcan sustitutos. Entonces habrá que pensar en la migración. Hoy, sin embargo, la red global ofrece un excelente y completo medio para satisfacer sus necesidades de información y comunicación a muy bajo costo.

Los tiempos de incorporación de nuevas tecnologías son muy breves ya que debe acudirse al software disponible, con sistemas de resguardo apropiados e ir modificándolos en forma paralela a las mejoras que se vayan introduciendo y sean convenientes para la funcionalidad buscada. El software libre otorga todo tipo de variantes sobre las que se puede optar.

Los sistemas se van incorporando a medida que están desarrollados y son objeto de un constante cambio sobre la base de los aportes tecnológicos que van surgiendo y también en virtud de la confrontación con su funcionalidad, prueba que nos va permitiendo constatar las modificaciones que es necesario realizar. Por ello no se trata de concluir un sistema para luego ponerlo en funcionamiento. Se van construyendo sobre la marcha y en realidad están imbuidos de un dinamismo permanente.

Trabajar sobre la formación de estructuras administrativas que aseguren un diseño apropiado de sistemas de gestión e información desde una óptica pluridisciplinaria es una tarea pendiente en el ámbito público, donde se analiza el desarrollo de las TIC como un tema básicamente tecnológico sin tener en cuenta la necesidad de asegurar a este nuevo medio de comunicación los contenidos apropiados.

sábado, 26 de abril de 2008

DIPLOMACIA Y LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS
DE LA INFORMACION


Por José María Trillo

Introducción

Los diplomáticos comparten con el gremio postal su Santo Patrono, San Miguel Arcángel, el comunicador. Durante siglos distinguidos portadores de buenas y malas nuevas de y para gobiernos y jefes de estado, fueron el medio elegido para forjar alianzas y declarar guerras, negociar la paz, concertar matrimonios reales y otras muchas intervenciones como vehículos transmisores de las aspiraciones de protagonismo de sus jefes políticos.

También supieron aprender a dar a cada comunicación el tono apropiado, de tal manera que sus palabras, dichas o escritas, fueran acompañadas de los gestos acordes en el discurso o la entrega de la nota. Una representación completa que no dejara dudas – si ello era lo que se quería – de cual era el mensaje y del grado de importancia que le asignaba el gobernante que lo emitía.

La historia nos enseña los grandes riesgos que significaba ser el enviado de un monarca ante algunas tribus bárbaras u otros que no lo eran, pero no dudaban tampoco en convertir a la cabeza del embajador, puesta sobre una bandeja, en respuesta contundente del rechazo de la propuesta. He allí la causa - entre otras de menor peso - del progresivo desarrollo de las inmunidades que culminaron dejando a los diplomáticos por completo fuera del alcance de las jurisdicciones locales, principios que hoy parecen algo exagerados y que sólo se entienden por el origen que tienen en los excesos, en sentido contrario, que hubo en el pasado.

Las notas redactadas con notable lujo de precisiones y cuidado estilo que dirigían los embajadores a sus cancillerías, remitidas en la ya casi desaparecida valija diplomática, fueron hasta bien entrado el siglo XIX la fuente principal de información sobre aquello que sucedía en los países donde tenían su sede y la base sobre la que se elaboraba la relación política con los gobiernos extranjeros. Los periódicos llegaban en los mismos barcos en que venían las valijas diplomáticas, con lo cual poco anticipaban al contenido de las misivas de los ministros residentes, rango que tenían asignado los jefes de las misiones diplomáticas de la época.

Los primeros cambios modernos

El telégrafo, el teléfono y el teletipo provocaron las primeras transformaciones al convertirse en medios nuevos para realizar comunicaciones en forma mucho más rápida y sencilla.Progresivamente fueron modificando los métodos del trabajo diplomático pero no dejaron de ser elementos instrumentales que incorporaron, en lo sustancial, contenidos preexistentes.
Los informes se enviaban por teletipo, si era necesario cifrados y el teléfono con todos sus inconvenientes en materia de seguridad, siempre era un complemento importante para precisar detalles o anticipar envíos, sin perjuicio que la falta de constancia de lo dicho le quitara funcionalidad administrativa.
Desde hace unos años, muy pocos en relación al tiempo que lleva de existencia el oficio, constatamos como las nuevas tecnologías de la comunicación y la información han transformado la forma en que se desplazan o mejor sería decir, se accede a las noticias.
Salteando, por ser todas ellas muy recientes, la descripción detallada de las diversas etapas por las que se pasó hasta llegar a la situación actual, se puede afirmar que hoy en día ninguna representación diplomática logra que su capacidad informativa, supere en contenido y amplitud, a la que tiene Internet. Inclusive en el nivel de información que antes se consideraba reservada.
Pensemos y baste este ejemplo entre los muchos que podríamos mencionar, que hasta hace poco tiempo seguía constituyendo tarea cotidiana de las embajadas remitir recortes periodísticos con los más destacados artículos publicados en la prensa local. Hoy se pueden leer todos los diarios de primer nivel del mundo, en sus ediciones locales o internacionales – publicados normalmente en varios idiomas – en la misma computadora donde luego seguimos trabajando. Las cancillerías no tienen que esperar que la embajada respectiva le informe.
Las páginas conteniendo información de fuentes no oficiales, conjetural o tendenciosa, con todas las precauciones que cabe tomar en su análisis, son cada día más numerosas y sorprendentemente, algunas de ellas aportan datos que resultan luego probados por los sucesivos acontecimientos. Así, es cada vez más raro que un embajador tenga otra información que la que figura sobre Internet y es probable que en el futuro inmediato desaparezca por completo esa posibilidad.

Las comunicaciones: también sobre Internet

Si pocas dudas quedan ya con relación al nivel de sustitución que significan estas nuevas tecnologías con relación al rol tradicional del diplomático como informante privilegiado de su gobierno, otro tanto sucede con la forma de comunicación entre las embajadas y sus cancillerías donde nuevamente la irrupción de Internet ha provocado cambios sustanciales.
A partir de fines de la década de los 80 los sistemas de intranet simplificaron y agilizaron notablemente las comunicaciones y vinieron a suplir los ruidosos teletipos, con ventajas evidentes. No pasaron muchos años hasta que se vieran desplazados por las funcionalidades, tanto de los distintos sistemas operativos como por la mucho mayor practicidad de la red global.

Acceder por Internet a servidores que cuentan cada vez con mayor capacidad de almacenamiento de datos y cuya velocidad que se incrementa de modelo en modelo, permite contar con archivos digitales de acceso inmediato y la posibilidad de combinar informes provenientes de las más diversas fuentes en lapsos de tiempo cada vez más breves.
El software que se requiere apunta a lograr el mayor y más rápido aprovechamiento ordenado del enorme cúmulo de información disponible y compartir esa sistematización entre las cancillerías y las embajadas realizando una tarea de conjunto que permita optimizar los resultados.

Los cambios en el ámbito consular

Mayores consecuencias aún tienen los aportes tecnológicos en el ámbito consular, actividad a la que se dedica casi un 40 % del personal del Servicio Exterior de nuestro país, donde los trámites y la atención al público en las diversas sedes que se esparcen por todo el mundo son la parte medular de su trabajo.
En este aspecto se ha avanzado bastante pero es aún mucho lo que queda por hacer y lo que vislumbramos que será posible con las nuevas incorporaciones tecnológicas que están por venir.

Desde hace unos años los consulados argentinos cuentan con sistemas interactivos que permiten la realización de trámites sobre Internet. Actos notariales, opciones de nacionalidad, formularios del Registro Nacional de las Personas, actos de Registro Civil, entre otros, son efectuados en base programas compartidos. Así se logra uniformar las distintas “jurisprudencias”, esto significa que los trámites sean realizados de la misma forma en todas las oficinas consulares ya que básicamente es el sistema el que los efectúa. Esto permite a las oficinas consulares prestar un más eficiente y rápido servicio a los requirentes, pero a pesar de ello el rol del cónsul sigue siendo determinante ya que a los sistemas a los que nos referimos, acceden sólo los funcionarios autorizados.
La etapa que sigue pasa por la posibilidad que quien requiere un tramite consular lo pueda hacer directamente a través de Internet. Técnicamente no hay impedimento para que por este medio se renueve un pasaporte, se prepare integralmente un acto notarial sin perjuicio que su firma se efectúe ante el cónsul, se registre una partida de nacimiento, se opte por la nacionalidad argentina o se tramite un DNI. También cabe desatar que una reforma de esta naturaleza se deberá insertar en algún modelo de gobierno electrónico, cuyo diseño y puesta en marcha es, en el caso argentino, una asignatura que todavía está pendiente.
Por otra parte, aún cuando proviniendo de un ámbito no vinculado con las nuevas tecnologías, ciertos acuerdos internacionales ayudan a simplificar los trámites consulares. Es el caso, por ejemplo, de la cada vez mayor de cantidad de países que forman parte de la “Convención de La Haya sobre supresión de legalizaciones consulares en documentos extranjeros” del año 1961, que ya superan el número de 80 – incluida la Argentina - y ha contribuido a que desaparezca en buena medida la legalización de documentos, que hasta hace pocos años era parte destacada de la labor consular, reemplazándola por la “Apostille” colocada por la administración local.
Es fácil concluir que todo ello trae una transformación importante en la forma de trabajo de los cónsules y en cierta forma elimina algunas de las que eran sus funciones en el pasado.- Sin embargo podemos afirmar que gracias a estos aportes de la tecnología, nuestra Cancillería ha podido asumir la responsabilidad de atender a un número creciente de residentes argentinos en el exterior, que según estadísticas confiables se ha cuadriplicado en los últimos años. Sin ellas, tal vez, las complicaciones hubieran sido significativas.

Los encuentros personales entre jefes de estado

Por cierto el rol de los diplomáticos va cambiando y otro elemento que contribuye a ello está también relacionado con las comunicaciones, pero en este caso físicas. La facilidad que brinda el desarrollo del transporte aéreo permite que se multipliquen los encuentros directos entre jefes de estado o gobierno y entre cancilleres y altos funcionarios que resuelven en forma personal los temas sustanciales. Es la llamada “diplomacia presidencial”. Así se acuerdan reuniones en forma directa, por llamados telefónicos, video conferencias o sistemas informáticos, entre dos jefes de estado, que luego tratan sus asuntos personalmente. Sin duda es el sueño concretado de muchos reyes del pasado que, impedidos por las limitaciones propias de las comunicaciones de la época, se veían siempre obligados a depender de sus embajadores en sus relaciones con sus pares de otros países, tal vez más allá de su deseo.

Conclusión

Las nuevas tecnologías pueden transformar el rol del diplomático pero en nada afectan a la diplomacia como medio de entendimiento entre estados soberanos, que por el contrario se ve enriquecida y fortalecida al contar con elementos nuevos que permiten un rápido y amplio espectro donde efectuar contactos. En cuanto a los funcionarios de los servicios exteriores, tienen frente a ellos el apasionante desafío de adaptarse - impronta fundamental de su oficio y una de las tantas definiciones de la inteligencia - y saber sacar el mayor provecho de los avances tecnológicos en beneficio de los intereses permanentes de sus países. Pareciera que este es el reto inmediato que tienen frente a ellos.